Análise: “Las raíces de una tragedia humana o la historia hecha presente”

Es imposible entender las raíces del problema actual de las migraciones de niños (as) de la región centroamericana hacia los Estados Unidos sin comprender algunos antecedentes de este problema.

*Por Willy Soto  Acosta y María Fernanda Morales Camacho


Las migraciones “tradicionales” de  Centroamérica hacia EE.UU.

Según Casasfranco (2002: 78) la dinámica migratoria en la región centroamericana fue más notoria a partir de la década de los ochenta y producto de la crisis política en la que estaba sumergida la región. Antes de esa fecha, los desplazamientos obedecían a procesos de colonización agrícola y se caracterizaban por su dispersión en diferentes regiones a lo interno del país. Incluso, en el contexto de la II Guerra Mundial, Centroamérica fue una región receptora de inmigrantes provenientes de Europa y Asia.

En la década de los ochenta las guerras civiles  incidieron en un desplazamiento cercano a los dos millones de personas que provenían de El Salvador, Guatemala y Nicaragua y se dirigían a otras zonas de su propio país no afectadas por los enfrentamientos, a países vecinos o a destinos extrarregionales.  Ejemplo de ello fue la oleada migratoria de ciudadanos(as) salvadoreños(as) hacia los Estados Unidos: para inicios de los años noventas, en el país norteamericano residían cerca de un millón de salvadoreños(as); muchos de ellos expulsados por la violencia en su tierra natal.

Se produce  un descenso en la población salvadoreña residente ilegal en los Estados Unidos en la década de los noventas respecto al año 2000,  producto de las prerrogativas brindadas por el Gobierno estadounidense como el estatus de protección temporal, a principios de los noventas. Ya más tarde, eso se debe a leyes como NACARA[1]. No obstante, se evidencia una tendencia al alza en la llegada de hondureños y guatemaltecos a los Estados Unidos en condiciones irregulares; con crecimientos relativos de 96% y 26%, respectivamente (Homeland Security, 2000: 9).

Con el proceso de pacificación en Centroamérica inicia el retorno de migrantes a sus tierras de origen, especialmente de salvadoreños(as) y guatemaltecos(as). No obstante, la persistencia de condiciones económicas adversas y  la creciente vulnerabilidad ante fenómenos ambientales (huracanes[2], terremotos, etc.) provoca una nueva oleada de migrantes, esta vez de naturaleza económico.

Surgen entonces dos lógicas de desplazamiento: una al sur, especialmente de nicaragüenses hacia Costa Rica y otra al norte, específicamente ciudadanos de Guatemala, Honduras y El Salvador hacia México, pero teniendo como principal destino los Estados Unidos,  en búsqueda del “sueño americano”.

Actualmente, y de acuerdo con Where, We’re From, para el año 2010 se contabilizaban un total 2664852 migrantes provenientes de Centroamérica en los Estados Unidos. Dentro de esta cifra  sobresale El Salvador con 1116420 migrantes residiendo en este país, seguido por Guatemala con 753720 y Honduras 469202. Estos tres países representan más del 50% de los y las centroamericanos(as) en esa nación.

Amenazas emergentes en Centroamérica: narcotráfico, maras, crimen organizado, vulnerabilidad y fenómenos ambientales.

El proceso de Esquipulas II cerró una etapa convulsa en la región caracterizada por la amenaza militar a la estabilidad política del istmo. Sin embargo, la región enfrenta “nuevos” flagelos (algunas veces formas transmutadas de los anteriores). Estos problemas no se limitan a un área geográfica específica, por lo que son más complejos de combatir y obedecen a las lógicas de transnacionalización propias de una sociedad más conectada a raíz de los avances en las telecomunicaciones  y mucho más porosa,  en lo que Beck ha descrito como la “sociedad del riesgo” (Beck, 2002).

Estos nuevos desafíos se pueden agrupar en  grandes fenómenos: el crimen organizado, la amenaza de las maras, la expansión de las redes de narcotráfico y la vulnerabilidad ambiental. Estos factores inciden en la decisión de los y las centroamericanos(as)  para buscar lugares más seguros y que brinden mayores y mejores oportunidades.

  • Crimen organizado y la expansión de las redes de narcotráfico: La región se enfrenta a la profesionalización y a una mayor penetración de las estructuras del crimen organizado en el aparato estatal. Tal y como lo expone el informe Seguridad y Crimen Organizado Transnacional en Centroamérica (2011), la región ha pasado de ser una simple zona de paso estilo “bodega” de narcóticos y paso obligatorio de armas, personas, flora, fauna, capitales ilegítimos, a una zona en la que se han institucionalizado las redes criminales impactando en las sociedades centroamericanas con mayores niveles de violencia y un aumento en el consumo de drogas y el fortalecimiento de instituciones como las pandillas.
  • La amenaza de las maras: La consolidación de las pandillas más poderosas en Centroamérica (Pandilla de la Calle 18 y  la Mara Salvatrucha) así como su acercamiento con el crimen organizado y el nivel de violencia con el que arremeten con la población civil, especialmente grupos de mayor vulnerabilidad como mujeres y niños(as), han ocasionado la ejecución de políticas de “mano dura” por parte de diferentes Gobiernos. Esto ha  incidido en la transnacionalización de dichas organizaciones a México, Estados Unidos, incluso  Europa (Comisión Española de Ayuda al Refugiado, 2013: 22).
  • La vulnerabilidad ambiental: El cambio climático constituye una de las principales amenazas a la seguridad humana de la región. La fuerte dependencia de las economías de la región de hidrocarburos y los inadecuados usos de la tierra y el agua, suponen desafíos para estos países y sus Gobiernos. Temas como la seguridad alimentaria y la gestión de las ciudades costeras ante el inminente incremento del nivel del mar también se han posicionado en la agenda  de las políticas públicas centroamericana. Esta región junto con México y República Dominicana verán afectados cerca de un millón de kilómetros cuadrados, lo cual  impactará a  los ecosistemas y la biodiversidad. Prueba de la vulnerabilidad regional es que en el índice global de riesgo de cambio climático 1990-2008, calculado para 176 países, Honduras ocupó el puesto tercero y Nicaragua el quinto (Meléndez, 2014)[3].

 

Las migraciones de “nueva generación”:  niños y niñas migrando solos

De acuerdo con el Reporte Internationak Migration, Children and Adolescents Population Dynamics (2013) de la UNESCO, el 16% de la población total migrante es joven (menor de 20 años), lo que equivale a 33 millones de personas. De esta cifra, 11 millones oscilan entre las edades de 15-19 años, mientras que 9 millones cuentan entre 10-14 años y aproximadamente 7 millones entre los 5 a los 9 años de edad.

El continente americano representa el 10% de la totalidad de las migraciones mundiales de jóvenes. Asimismo en la región de América Latina y el Caribe las dinámicas migratorias por género han cambiado, al existir 95 mujeres migrantes por cada 100 hombres migrantes menores de 20 años; mientras que para el año 2000 migraban 96 hombres por cada 100 mujeres migrantes.

Durante el mes de junio del presente año, la Guardia fronteriza de los Estados Unidos ha detenido una avalancha de niños(as) que viajan no acompañados para llegar a este país; detonando una crisis de carácter humanitario por las dificultades para atenderlos. Se calcula que desde octubre del año 2013 han llegado y han sido detenidos cerca de 52 000 menores (AFP, julio 2014) con una edad promedio de 14 años (Kandel et.al., 2014: 2).

Una gran cantidad son enviados a traer por sus progenitores para reunirse en suelo estadounidense y obtener permisos de estadía. Sin embargo, al revisar los datos del la Policía de Frontera (2014) es posible identificar una tendencia a la alza en las aprehensiones de menores de edad no acompañados en la frontera entre México y Estados Unidos que, para el año 2009  alcanzó las 2000 detenciones y que llegó a aumentar en 8 veces para el año 2014, superando las 16 000 detenciones (caso hondureño).  Estos  datos reflejan que hay tres países centroamericanos en condición de expulsores netos de menores no acompañados: El Salvador, Guatemala y Honduras (Orozco y Yansura, 2014: 1), mostrando una dinámica migratoria que difiere de la experimentada años atrás.

Mientras que para el año fiscal 2009 cerca del 82% de la totalidad de detenciones de menores no acompañados correspondía a mexicanos y sólo un 17% a centroamericanos, para el año fiscal 2014 la cifra se revirtió,  representando un 23% los menores provenientes de México y un 75% del total los originarios de América Central (Kandel et.al., 2014: 3) .

Dichas cifras, junto con  las condiciones y riesgos a los que se enfrentan las y los menores llamó la atención no sólo de Washington, sino de los gobiernos centroamericanos y de organizaciones internacionales como la ONU, con el fin de brindar alternativas a esta problemática.

En primera instancia, es importante destacar las razones por las cuales los y las niños(as) inician un viaje desde sus países de origen hasta los Estados Unidos. Según la investigación Comprender la Migración Centroamericana: La crisis de migrantes menores de edad centroamericanos en contexto (2014), dicha migración está directamente vinculada con los elevados índices de violencia en sus países de origen. Según este estudio, al factor violencia debe sumársele las escazas oportunidades para mejorar la calidad de vida a la que se enfrentan los y las jóvenes en las economías centroamericanas, especialmente de los principales países expulsores (Honduras, Guatemala y El Salvador), donde el incremento de la informalidad, reducidas oportunidades de trabajo calificado y los problemas para accesar y/o mantenerse en el sistema educativo son catalizadores en la decisión de dejar el país.

Por otra parte, la reunificación familiar se considera como uno de los principales catalizadores de la migración de niños(as) y adolescentes; principalmente, ante la mejora en las condiciones de vida de sus padres o familiares que residen en los Estados Unidos y la creciente preocupación por su bienestar ante las amenazas percibidas de los países de origen. Esto apoyándose en que la legislación migratoria permitirá la estadía del o la menor en suelo estadounidense (creencias que se alejan, en muchos casos, de la realidad y son difundidas por las redes criminales que se encargan del “coyotaje”[4]) (Kandel et.al., 2014: 15).

La reacción de Washington y los gobiernos centroamericanos

Sin duda alguna, la llegada masiva de menores a la frontera entre México y los Estados Unidos ha ocasionado una crisis humanitaria que incide en  los intereses de Obama por lograr que se apruebe la reforma migratoria en el Congreso y ha puesto en apuros a las autoridades estadounidenses que no se encontraban preparadas, tanto a nivel de gestión como en términos de personal e infraestructura, para mantener en condiciones decentes a los menores migrantes sin compañía.

Según la comparecencia Children Migrating from Central America: Creating a Humanitarian Crisis (2014), del Secretario Asistente del Bureau de Asuntos para el Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri,  ante el Comité de Asuntos Exteriores, se ha establecido una coordinación con la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés) para las respuestas rápidas y de corto plazo. Asimismo, se ha procedido a una campaña propagandística en coordinación con los gobiernos centroamericanos implicados y México, orientada a desmentir a las redes criminales sobre la certeza de que las personas llegarán sin problemas a los Estados Unidos y evidenciar los peligros que implica un viaje de este tipo.  De la misma forma, se pretende desmentir que los niños no serán deportados. Por otra parte, el Gobierno de Estados Unidos se comprometió a facilitar la suma de 9,6 millones de dólares a los gobiernos centroamericanos para capacitar al personal que se encargará de recibir a los y las menores deportados.

Los  presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador se reunieron a finales de mes de julio del año en curso para discutir las medidas ante la crisis migratoria, entre las que se planteó la posibilidad regularización de un pequeño grupo de jóvenes, especialmente hondureños, mediante la aceptación de asilo (El Financiero, 25/07/2014). Los presidentes centroamericanos solicitaron fondos para tratar, a largo plazo, problemas estructurales de la región como el narcotráfico y la violencia. Incluso se planteó la propuesta de un Plan Centroamérica por parte del mandatario Guatemalteco, Otto Pérez Molina, similar al Plan Colombia (El Universal, 25/07/2014). No obstante, Obama enfatizó en la deportación masiva de los menores con un estatus irregular; lo anterior, ante un Congreso que se negaba a aprobar los 1700 millones de dólares solicitados por el ejecutivo para paliar la crisis.

 

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*Willy Soto Acosta é licenciado em Ciência Política e Mestre em Sociologia pela Universidad de Costa Rica. Possui especialização em Estudos Políticos e doutorado em Ciência Política pela Université de Droit, d´ Economie et des Sciences d´ Aix-Marseille. Professor de graduação em Relações Internacionais e do programa de doutorado em Estudos Latino-americanos da Universidad Nacional de Costa Rica (Heredia). Escreve este artigo com sua colega de universidade, María Fernanda Morales Camacho

Referencias

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AFP. (02/07/2014). EU vive crisis humanitaria por la “avalancha” de niños migrantes. Disponible en: http://mexico.cnn.com/mundo/2014/07/02/eu-vive-una-crisis-humanitaria-por-la-avalancha-de-ninos-migrantes. Revisado: 01/09/2014.

Beck, U. (2002). La sociedad del riesgo global. Disponible en: http://www.um.es/tic/LIBROS%20FCI-II/Beck%20Ulrich%20-%20La%20Sociedad%20Del%20Riesgo%20Global.pdf Revisado: 01/09/2014.

Casasfranco R. , M. (2002). Las migraciones y los desplazamientos forzados. Retos en Centroamérica y Colombia. Un análisis comparativo e integral desde un enfoque de derechos humanos. Impresora Obando: Costa Rica.

Comisión Española de Ayuda al Refugiado. (2013). Maras en Centroamérica y México. Disponible en: http://cear.es/wp-content/uploads/2013/10/CENTROAMERICA.-2013.-Maras.pdf Revisado: 01/09/2014.

Egenhoff, T. y Stein, E. (2011). Seguridad y crimen organizado transnacional. Disponible en: http://www.kas.de/wf/doc/kas_22430-1522-4-30.pdf?110519174059. Revisado: 01/09/2014

El Financiero. (25/07/2014). “Obama pide a presidentes centroamericanos ayuda para detener migración”; en: El Financiero. En: http://www.elfinanciero.com.mx/mundo/obama-pide-a-presidentes-centroamericanos-ayuda-para-detener-migracion.html

El Universal. (25/07/2014). “Inicia Obama reunión con presidentes centroamericanos”; en: El Mundo. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/el-mundo/2014/obama-reunion-presidentes-centroamerica-1025827.html Revisado: 01/09/2014.

León, J. (2001). “Centroamérica y el mundo en los albores del siglo XXI”; en: Política y cultura. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=26701506 Revisado: 01/09/2014.

Kandel, W. (2014). Unaccompanied Alien Children: Potential Factors Contributing to recent Inmigration. Disponible en: http://fas.org/sgp/crs/homesec/R43628.pdf Revisado: 01/09/2014.

Meléndez, J. (2014). “Centroamérica, muy vulnerable al cambio climático”; en: El País. Disponible en: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/09/actualidad/1402324929_244265.html. Revisado: 01/09/2014.

Montobbio, M. (2012). Esquipulas II +25: Centroamérica en perspectiva. Disponible en: http://www.cidob.org/es/publicaciones/notes_internacionals/n1_61/esquipulas_ii_25_centroamerica_en_perspectiva. Revisado: 01/09/2014.

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Palmieri, F. (2014). Children Migrating from Central America: creating a Humanitarian Crisis. Disponible en: http://docs.house.gov/meetings/FA/FA07/20140625/102418/HHRG-113-FA07-Wstate-PalmieriF-20140625.pdf Revisado: 01/09/2014.

Rojas, F. y Solís, L. (1988). ¿Súbditos o aliados?: La política exterior de Estados Unidos y Centroamérica. FLACSO: Costa Rica.

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[1] Hace referencia al Nicaraguan Adjustment and Central American Relief Act.

[2] El impacto del Huracán Mitch en la región produjo un desplazamiento del 22,465 de la población hondureña, y una oleada migratoria de nicaragüenses hacia Costa Rica. Mientras que el terremoto en El Salvador (2001) incidió también en el desplazamiento de personas (Casasfranco, 2002: 119).

[3] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/09/actualidad/1402324929_244265.html

[4] Ejemplo de ello es que los coyotes les indican a los padres de familia que apoyándose en iniciativas como Deferred Action for Childhood Arrivals en el marco de la reforma migratoria propuesta por la administración Obama, los menores se podrán quedar legalmente en el país. Lo que no se menciona es que cubre sólo a menores de 16 años que han residido continuamente en los Estados Unidos desde el 15 de junio del 2007 (Kandel et.al., 2014: 20).

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