Análise: “Diversificación de actores empresariales: acumulación económica y acomodamientos políticos”

Por Álvaro Calix*

 

Los grupos empresariales centroamericanos se han diversificado y, en algunos casos, internacionalizado. La arena económico-empresarial es una de las áreas en la que la emergencia de actores pone en prueba los viejos equilibrios políticos y económicos. En todo caso se constata que los principales grupos de manera directa o indirecta se derivan de las viajas oligarquías terratenientes. En efecto, más que su extinción lo que se ha pasado es que se han transformado y mezclado en una densa bifurcación, con la entrada también de nuevos grupos –migrantes extra regionales, empresas transnacionales, empresarios que surgieron de las clases medias urbanas-. Las redes empresariales en general saben mantener la cohesión para defender la orientación general de mercado, pero difieren sobre todo en el nivel de apertura de las economías y en el interés por hegemonizar los nuevos ejes de acumulación.

Cinco factores se identifican a la base de la diversificación empresarial de las últimas tres décadas:

  • Los cambios jurídico-institucionales a nivel nacional, regional y global que favorecieron la apertura comercial y la atracción de la inversión extranjera a Centroamérica.
  • La expansión de los rubros orientados al sector terciario de la economía, como resultado de factores entre los que destacan: a) los avances tecnológicos, b) los ajustes al marco legal, c) la posición privilegiada del istmo para actividades de transporte y logística, d) los flujos de remesas que han aumentado el consumo interno, y e) la incursión de capitales ilícitos en los nuevos circuitos de negocios.
  • Los incentivos y rentabilidad –en combinación con una laxa regulación ambiental- para proyectos extractivos (minerales), monocultivos (como la palma africana y la piña) y proyectos hidroeléctricos y de otras fuentes renovables).
  • La ampliación de nichos de acumulación como producto del achicamiento del Estado en el área económica y en la provisión de servicios públicos.
  • La regionalización de varios grupos económicos vis a vis con una mayor penetración de empresas trasnacionales en la región centroamericana.

 

La mayor cantidad de intereses económicos supone una múltiple búsqueda de excedentes como en ningún otro periodo de la historia centroamericana, generando un dinamismo económico sin precedentes, pero persistiendo la tendencia a concentrar notablemente los beneficios. Justamente debido a la concentración de las oportunidades para incursionar en los nuevos nichos productivos, tal expansión también ha significado una concentración de la riqueza en un porcentaje reducido de la población, así como amenazas de despojo territorial para las poblaciones asentadas sobre recursos naturales de pronto muy apetecidos por los inversionistas.

Por otra parte, la diversificación de actores económicos ha planteado también un desafío a los sistemas de partidos en la mayoría de países centroamericanos. En décadas pasadas, los escasos grupos empresariales ajustaban bien sus pretensiones de dominar las decisiones políticas mediante el control de un reducido número de fuerzas partidarias, o bien mediante acuerdos básicos con gobiernos dictatoriales, sobre todo de índole militar. Esa situación ha cambiado, y en varios países Guatemala (LIDER), El Salvador (GANA), Panamá (CAMBIO DEMOCRATICO), Movimiento Libertario (Costa Rica) la existencia de nuevos partidos se debe a la emergencia de grupos económicos que buscan mayor autonomía respecto a los grupos tradicionales. En el caso nicaragüense llama la atención como un partido político de tradición revolucionaria –El FMLN- cada vez adquiere las connotaciones de un partido al servicio del nodo empresarial creado por Daniel Ortega.

En lo que atañe a la defensa de los intereses de grupo, hasta principios del siglo XXI, las cámaras empresariales habían jugado un papel preponderante como espacios de incidencia y concertación con los gobiernos y otros actores. No obstante, la diversificación y tensiones entre actores económicos, pero sobre todo la propensión de algunos a regionalizarse y a internacionalizarse ha provocado la pérdida de centralidad de estas entidades –confinadas más a luchas ideológicas y simbólicas o a asuntos nacionales. En lugar de apelar a estas instancias, los grupos más pujantes y poderosos, normalmente regionalizados o integrados con las transnacionales, prefieren incidir directamente en los gobiernos, mediante el llamado derecho de picaporte.

Ahora bien, las diferencias y contradicciones secundarias de estos grupos económicos no deben tomarse como una debilidad profunda que permitiría per se la acumulación de fuerzas de sectores subalternos. Lo cierto es que los grupos económicos poseen, en general, la capacidad para ponerse de acuerdo en una agenda básica cuando ven sus intereses seriamente amenazados por poderes emergentes de base popular. Esta es una cuestión que no se debe pasarse por alto a la hora de fijar estrategias de lucha contra hegemónica en cualquier país centroamericano.

 

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*Álvaro Calix é escritor e pesquisador social. Doutor em Ciências Sociais, Membro do Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos en Honduras. Desempenhou-se como professor em vários programas de mestrado na Universidad Nacional Autónoma de Honduras e, também, no Mestrado Centro-americano em Ciência Política da Universidad de Costa Rica.

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